El modernismo catalán y la transformación de Barcelona

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El modernismo catalán y la transformación de Barcelona

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Al contrario de lo que indica lo evidente, el modernismo catalán no fue en principio un movimiento artístico, en realidad fue un movimiento político que anhelaba transformar la sociedad catalana y construir una identidad nacional perdurable y diferenciable.

Pero no se trata de un movimiento aislado pues el modernismo surge en toda Europa, aunque es en Cataluña donde adquiere una personalidad propia y diferenciada.

Los modernistas se afanaron por conseguir una cultura moderna y nacional. Su movimiento se desarrolló de forma especial en Barcelona a lo largo de unas tres décadas, entre aproximadamente 1885 y 1920.

Lo que comenzó a llamarse modernismo en Cataluña eran aquellas artes -incluidas literatura y música – que eran vistas como más nuevas o más modernas.

Así, tan modernista era un pintor que se acercaba al simbolismo como otro que seguía el impresionismo o un escritor seducido por naturalismo. Si sonaban a moderno eran, en consecuencia, modernistas.

El modernismo fue, pues, un estilo urbano y burgués que se desarrolló con diferentes nombres por toda la europa occidental: Art Nouveau en Francia y Bélgica, Modern Style o Glasgow Style en Escocia y Reino Unido, Jugendstil en Alemania, Sezession en Austria, Liberty en Italia, etc.

En Cataluña tuvo suficiente personalidad propia para hablar de modernismo catalán, por la gran cantidad y calidad de obras realizadas y el gran número de artistas de primer orden que cultivaron este estilo.

Estilísticamente es un movimiento heterogéneo, con muchas diferencias entre artistas, cada uno con su sello personal, pero con un mismo espíritu, un afán de modernizar y europeizar Cataluña.

Estas nuevas tendencias se hacen evidentes en las diferentes artes como la arquitectura (incluidos todos los tipos de edificios), escultura y pintura.

También se nota en artes decorativas como el trabajo en mosaico y en metal forjado (como el de los artesanos cerrajeros profesionales fichet) y en la literatura y la música.

La transformación de Barcelona

Con la pujanza económica posterior a la Exposición Universal, se construyen una serie de edificios innovadores que supondrán una valiente investigación formal.

La detallada ornamentación, los motivos vegetales, las líneas curvas y el colorismo de las fachadas y los interiores comienzan a desarrollarse en las primeras obras de Antoni Gaudí, que será el arquitecto más influyente del movimiento.

Estas obras supondrán el germen de la expansión del movimiento en la geografía catalana la última década del siglo XIX, cuando se construyen en los centros de las principales ciudades catalanas edificios de viviendas burgueses de marcado carácter representativo.

El barrio barcelonés del Eixample es un claro ejemplo de la expansión. Entre las claras y rigurosas construcciones de los maestros de obras se empiezan a levantar edificios de una gran originalidad y calidad urbana.

El uso de la cerámica vidriada, el ladrillo y los esgrafiados enriquecen las fachadas de unos edificios de viviendas que se resuelven en el interior con una riqueza de materiales y mobiliario a fin de crear el cálido y doméstico interior burgués al que estaban destinados.

Como señaló el arquitecto Josep Puig i Cadafalch: “hemos conseguido, entre todos, un arte moderno a partir de nuestro arte tradicional, adornándolo con bellos materiales nuevos y adaptando el espíritu nacional a las necesidades de hoy”


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